bueno, por fin salió El País a la calle con su nuevo diseño. y por supuesto, no me resisto a contribuir al tema de moda

lo que sabíamos ex-ante:

  • contrariamente a lo que hizo La Vanguardia, El País subrayó bien el aspecto del diseño dentro de la campaña genérica de marketing que acompañó el cambio: en las 13 páginas dedicadas al tema en la edición del 14 de octubre, en reportaje filmado en Cuatro, se mencionaba el diseño como una importante baza

  • también nos habían anticipado que la tipografía que se iba a utilizar era obra de un portugués, Mario Feliciano. su web tiene un diseño interesante y en ella aprendemos por ejemplo que Feliciano tiene varios trabajos con Henrique Cayatte (entre los cuales, el nuevo pasaporte electrónico portugués: ¡qué encargo tan divertido!)

  • se mencionó al mismo tiempo, pero muy de pasada, que el diseño del periódico se había contratado a un equipo escocés, Terry Watson y Ally Palmer. por lo visto estos son los chicos de moda en el diseño de periódicos hoy día; entre otros, rediseñaron Le Monde no hace mucho y en nuestro país ya habían trabajado para CINCO DÍAS. y sin embargo El País ha hablado muy poco de ellos. si hacemos caso de lo que dice un tal Paco Oca en su blog, la dirección del periódico se metió a fondo con el proyecto de Palmer y Watson y lo cambió completamente con la ayuda de su equipo interno. ¿será por eso por lo que no sale El País en la web de los diseñadores? (o será que en Escocia tampoco hay costumbre de actualizar las webs, ¡a saber!)

  • finalmente, sí sabíamos todos que el diseño de los suplementos (EPS, Babelia y Domingo) se estaba gestando en el estudio de Oscar Mariné. supongo que por lo comentado más arriba y también gracias a la excelente relación personal que Oscar ha sabido construir con su cliente, es él quien acaba figurando como el gran artífice del cambio: en el programa especial de Cuatro, por ejemplo, se ve a la dirección del periódico consultar con Oscar, no solo los suplementos, sino la primera página del propio periódico (el video se puede ver en la web de Cuatro). y esto no obstante, en la web de Mariné sólo aparecen dos trabajos de diseño editorial (la revista Diseño Interior y la Biblioteca Vargas Llosa) en medio del apabullante mundo de creatividad aplicada a casi todo que caracteriza la obra de Mariné.


mi punto de vista personal sobre los resultados de toda esta operación:

  • EL PAÍS: en mi opinión, el rediseño del periódico es demasiado tímido desde el punto de vista expresivo y sin embargo está muy logrado desde el punto de vista de usabilidad. con lo cual los lectores estamos felices (no hay más que leer la sección de cartas al director de estos últimos días… ¿o es que las seleccionan?) pero el mundo del diseño diseño creo que se ha perdido otra oportunidad. más cosas:
    • la tipo se lee bien: incluso la hubiesen podido poner un poco más pequeña, seguro que se seguía leyendo igual de bien y le daba al periódico un aire más moderno.
    • la maquetación funciona, es muy agradable y muy fácil de leer: la amplitud de las dobles páginas, las fotos grandes, …
    • la cabecera funciona, con un práctico sistema de navegación que subraya el título.

    • no estoy tan segura de la tilde en cuestión: ¿hacía falta? para mi que la tilde no es estrictamente necesaria desde el punto de vista del diseño, pero es un statement de la empresa y se convierte por lo tanto en un requisito más y no es discutible desde el punto de vista del diseñador. aunque ya puestos, me hubiese gustado algo más sutil, la verdad: me choca este triángulo tan simple y tan grande allí puesto, sin más…

  • EPS:

    • me gusta mucho la cubierta, con la franja de información en vertical y todo el resto libre para la foto
    • me gustan las fotos a sangre, por el dramatismo que incorporan y porque esta solución obliga a que siempre haya fotos de mucha calidad
    • me gusta que cada reportaje se abra con la página impar en la que sólo se encuentra el título: otra vez, es dramático y marca estilo
    • me gusta que haya tanta ilustración: resulta ameno e interesante, y nos evita las fotos anodinas de los tan socorridos bancos de fotografía de los que se nutren tantas publicaciones (y tantas webs, y tantos folletos corporativos, y tantas memorias de empresas, …)
    • no me gusta el juego tipográfico en los titulares: negrita, normal, cursiva, grande, pequeña, …. yo ya lo siento, pero me parece anticuado
    • no me gusta algunas páginas que contienen muchas cosas muy pequeñas con mucho juego tipográfico de por medio: las confundo con páginas de anuncios
    • no me gusta que de pronto cambie la maquetación sin más, como si en el mismo número del lanzamiento ya hubiesen empezado a incorporar muchos retoques: espero que el proyecto se vaya decantando y a poder ser, que se decante siempre hacia lo más radical.
    • y ahora dejo de lado lo del diseño porque la verdad, la decepción mayor me la llevo en los contenidos: ¿a qué viene meter en primer lugar, en un número que todo el país estaba esperando con ansia, un reportaje sobre un obscuro personaje norteamericano cuya vida no nos importa para nada? y lo peor: ¿a qué viene lanzar un reportaje sobre la ecología de 15 páginas y a la vez regalar un reloj de plástico, con pila, en una caja de plástico y a su vez retractilado en plástico junto a la revista? es como una burla. además, encuentro que la gráfica aplicada al reloj no es la adecuada: tal vez sea un buen “Oscar Mariné”, pero no me parece un reloj “El País”.

o sea que, concluyendo: por un lado me alegra que El País sea más fácil de leer, porque a veces el tiempo o las condiciones de lectura no son las idóneas (cinco minutos apretujada en el autobús o el metro, diez minutos con un café en la barra del bar de abajo, entre el humo de tabaco y el olor a desinfectante , …); por otro lado, me alegra que los cambios en el EPS me permitan seguir sin leerlo, para no modificar mi práctica de pasar el fin de semana sólo con los recortes atrasados de varios periódicos de la semana y el Financial Times del sábado.

Anuncios