acabo de hablar de Nani Marquina en el post anterior, y recuerdo que quería felicitarles por su presentación en la Feria de Valencia: tanto por el stand, con ese eficaz juego de proyecciones de la colección, como por los maceteros Potten: lo siento, no sé por qué o en qué es un remake de Papavoine, pero sea como sea, me pareció un producto brillante.

hace años un estudiante de ESADE hizo su proyecto de fin de carrera sobre la influencia de los premios de diseño en el éxito empresarial (o algo parecido) y llegó a la conclusión de que no se podía establecer una correlación positiva entre una cosa y la otra.

dejando de lado el hecho de que éste es el resultado típico de esta modalidad de investigación, ¿sería nanimarquina la excepción que confirma la regla? el año en que se le concedió el Premio Nacional de Diseño, acumuló varios otros premios. y de pronto, la empresa desprende una energía inaudita.

pues no. lo siento pero otra vez volvemos a la gestión: lo que sí se hizo en nanimarquina fue explotar la obtención de los premios de manera muy inteligente, y aprovechar el filón. y ahí están: después de 20 años, Nani bien puede tumbarse relajadamente en una de sus alfombras y soltar una carcajada, como lo hace en el pequeño vídeo que han incorporado como intro a la web para celebrar el sonado aniversario.

¡pues muchas felicidades!

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