la revista @issue[1], de la Corporate Design Foundation (www.cdf.org) publicaba recientemente un interesante artículo sobre el diseño de medicamento basado en un proyecto final de estudios de una estudiante de master de la School of Visual Arts, de Nueva York.

las consecuencias de los fallos en el diseño de los medicamentos son muy graves: se producen muchísimos accidentes cada día en todo el mundo por la ingesta o la dosificación errónea de medicamentos, tanto en en ámbito doméstico como en el hospitalario. partiendo de esta constatación, el proyecto revisó punto por punto las variables en las que el diseño puede influir:

o la información al usuario: en los USA la información viene toda contenida en la etiqueta[2] mientras que en España las instrucciones se ofrecen mayormente en los prospectos, que a menudo se quedan en las cajas, separados del frasco

o las dosis: por el sistema de producción de los envases y otros asuntos de autorizaciones administrativas complejas, a menudo la dosis prescrita no corresponden a la presentación, esto es, hay que tomar más de una gragea, por ejemplo, o partir una pastilla por la mitad, o medir una cantidad y pasarla a otro recipiente, …

o las presentaciones: nebulizadores, cuentagotas, píldoras, soluciones que hay que mezclar, polvos que hay que disolver, parches, … conviven alegremente en las estanterías de la farmacia y uno tiene que aprender un nuevo proceso de preparación con cada achaque

o los envases: con sistemas de abertura no siempre intuitivos, o demasiado fáciles: sobres, viales, blisters, frascos, sprays, …


muchas de estas cosas nos pueden parecer inconvenientes menores, pero hay que tener en cuenta que los medicamentos en general son para los enfermos y que éstos, por definición, están sometidos a alguna transtorno transitorio, ya sea por el stress que genera la propia enfermedad o en muchos casos, por la edad. en estas condiciones, cualquier pequeña dificultad se acrecenta. lo mismo ocurre en circunstancias de presión y de cansancio, como en los hospitales por ejemplo.

con todo esto en mente y aplicando la lógica del diseño, nuestra estudiante realizó un proyecto estupendo, que tiene en cuenta la legibilidad de la tipografía y el cuerpo de letra, la priorización de la información, la personalización de los envases, los iconos de advertencia, los sistemas de dosificación, etc. recomiento vivamente consultar la revista para ver el resultado. resultado que, gracias a Dios en el cielo y al mismísimo Milton Glaser en la tierra, llegó a manos de la gran empresa de distribución Target y se puso en producción, tal como puede verse en la web de Target Pharmacy, donde la empresa hace figurar el nuevo diseño como su mejor argumento de venta[3].

casi al tiempo que apareció este número de @issue salió el periódico Público a la calle y en su primer número venía la noticia de que el Consejo de Ministros había aprobado una medida para la mejora del diseño en los medicamentos. oh, sorpresa: los ministros hablando de diseño, ¡esto sí era un notición!

una vez leído el texto[4], se trata de la transposición de normativas comunitarias sobre autorización de especialidades farmacéuticas que engloba, de pasada, unas instrucciones “para permitir el uso correcto de los medicamentos a partir de una información completa y comprensible”. esto se concreta en que los textos tendrán que estar en castellano (sic) y figurarán en “caracteres fácilmente legibles, claramente comprensibles e indelebles”. y que tendrán que pasar tests de usuarios que garanticen al prospecto su “legibilidad, claridad y facilidad de comprensión para favorecer el uso correcto del medicamento”. como brief de diseño, es ciertamente escueto.

pero no vamos a desanimarnos, al contrario: vamos a tomar esto como una oportunidad y hacer un llamamiento 1) a los laboratorios para que vean la oportunidad de mejorar su producto mediante el diseño (como ya lo han hecho, y muy bien por cierto, con sus gamas de OTC) y 2) a los diseñadores, para que se acerquen a este mercado que todavía está prácticamente virgen (salvo por algunos ejemplos desarrollados por Joaquím Trias, Jordi Belil o Cla-se, que yo conozca)

cada vez hay más voces críticas con las acciones de marketing tradicional en el mercado farmacéutico (obsequios, congresos, etc.): un buen diseño da la oportunidad de desmarcarse de la competencia mejorando la experiencia de los usuarios y lo que es más importante, reduciendo el nivel de riesgos en el uso de los medicamentos, y todo ello a un coste que cualquier laboratorio puede abordar sin problemas, como demuestra el ejemplo de Target antes citado.

ojalá tengamos pronto medicamentos de diseño, pero de verdad: los que, a la vez que mejoran la rentabilidad de las empresas, hacen que las cosas sean diferentes y mejores para las personas.

** artículo publicado en el último número de la revista VISUAL


[2] hay que recordar que en los Estados Unidos los medicamentos que se despachan con receta se formulan y se envasan en las mismas farmacias, y que éstas, a menudo, pertenecen a grandes empresas de distribución como la del ejemplo que se cita.

[4] REAL DECRETO 1345/2007, de 11 de octubre, por el que se regula el procedimiento de autorización, registro y condiciones de dispensación de los medicamentos de uso humano fabricados industrialmente.

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