los que me leéis sabéis que mis lecturas son eclécticas. en verano, me encanta leer el Hola el primer día de playa junto a mis dos hermanas, las tres tumbadas en la arena despellejando cada foto, cada modelito, cada retoque quirúrgico o de photoshop, en una especie de rito trivial para celebrar el reencuentro y el ocio. qué queréis, no S-I-E-M-P-R-E voy a estar hablando de la gestión del diseño! bueno, este año se frustró el rito porque hubo poca playa y para exorcisarlo me compré el Hola para leerlo mientras esperaba en la terraza de un bar: como no tengo a mis hermanas para cotillear, os diré que me quedé impresionadísima con el reportaje de las casas de la Baronesa Thyssen; os lo recomiendo, por aquello de los prejuicios: ¿cómo se reconcilian todas esas figuritas y esos “colorinches”con la pintura antigua? ¡qué cosas!

otra revista que me encanta es el Elle francés porque al ser semanal es más corto pero siempre resulta ameno e interesante: me encanta su estilo desenfadado, su lengua viperina, su humor mordaz y el calado social de sus artículos; me gustan hasta los reportajes de moda porque muy pocas veces son obvios, como lo son en tantos otros medios…

bueno pues hablo del ELLE porque me gustó mucho su editorial de hace un par de semanas que hablaba del marketing verde que nos invade: allí se dice que el número de empresas que utilizan argumentos “verdes” para vender cualquier producto se han multiplicado por 3 solo durante 2007!! allí se dice que en los Estados Unidos a esto lo llaman “greenwashing”, una perversión de la expresión brainwashing (lavado de cerebro) y green (“verde”). en el artículo se comenta la confusión que esto genera en el mercado, además de la reacción en contra que está hasta las narices de tanto cuento verde. podéis leer el articulo aquí.

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