a mi regreso a casa, me encuentro con que en Madrid cada vez hay más tahonas (hornos para los catalanes) con panes super buenos. mis últimos hallazgos, Cosmen & Keiless en la Plaza de las salesas y Pan&Cake, en la calle Castelló. su “pan completo” es una exquisitez y sus pastelitos, según el amigo Luis, son fabulosos y no solo a la vista. me hace gracia que en foros de discusión por allí se les llame “panaderías de diseño”: supongo que diseño en este caso está asociado a algo atractivo, distinto y caro. para pan riquísimo y nada caro y nada fancy, el Museo del Pan Gallego: su hogaza de centeno y trigo es desde hace un par de años lo que hace que me despierte de buen humor cada mañana, pensando en el desayuno…

otra nouveauté: un espacio dedicado a los pasteles en Barcelona. se llama no sé qué “bakery” y está en la calle Bisbe Sivilla. con una excelente y original selección de productos y utensilios relacionados con la pastelería y un interiorismo que encuentro muy acertado. los pasteles son “de no creer”, como diría Thomas: parecen salidos de las ilustraciones de los cuentos infantiles.


en cambio, recorro varias tiendas especializada en lámparas (en Madrid y en Barcelona) para suplir la ausencia temporal de la TMC original que tengo averiada, y es como si les pregunto si tienen un fox terrier amaestrado: tardan 5 semanas para tener cualquier foquito disponible. bueno, así yo también me monto una tienda: consiste solo en tener un buen escaparate y en saber rellenar hojas de pedidos. exagero, ya lo sé, pero me saca de quicio: ¿qué tipo de empresa es esa que no corre ningún riesgo y se contenta con dar la mitad del servicio que se le supone?

y finalmente, ni bueno ni malo sino super interesante, diría que nadie se lo debería perder: el artículo de Gabriel Tortella en El País de ayer sobre la crisis y la historia. ¡qué bien escribe y cuánta razón tiene! aquí tenéis el link, que es el mejor regalo que os podía hacer esta semana.

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