llego de Santiago de Compostela, de la Jornada organizada por el Cluster de la Madera. está mal que yo lo diga pero fue una conferencia estupenda, en la que lo pasamos bien incluso los que fuimos a trabajar.

uno de los ponentes era Gérard Laizé, del VIA. habló de las tendencias del mercado, especialmente en lo que se refiere al mundo del interiorismo. su charla está basada en un proyecto del mismo VIA llamado DOMOVISION (que también tiene un site propio ) y que se sintetiza en un libro.

Gérard tuvo el detalle de regalarme el libro y ojeándolo, me llamó la atención un comentario: “La selección, la consolidación, el análisis de datos […] son cada vez más problemáticos. Demasada información mata la información. Aprender a transformar la información en conocimiento, es probablemente el gran reto pedagógico de los próximos años”. (traducción libre).

ya, no dice nada que no sepamos. pero me pregunto: ¿les estamos enseñando a los estudiantes de diseño a discriminar? algo aparentemente tan sencillo… cuando aceptamos que no hablen idiomas (en el mundo de hoy), que obvien toda literatura teórica y que se nutran de “revistas de cromos” para hacer sus proyectos, ¿estamos haciendo bien nuestro trabajo?

yo suelo hacer notar que preconizamos un papel estratégico para los diseñadores en las empresas pero que no estoy muy segura de que reciban la formación necesaria para desempeñar este papel. a veces me pregunto si reciben siquiera la formación para proyectar, pero bien mirado, la cosa es aún más elemental: ¿les enseñamos a discriminar?

en este seminario de Santiago se aludió repetidamente al pasado: “el pasado es la tentación constante” (Renzo Piano en su discurso de aceptación del premio Prikzer, citado por Santos; “el mejor profeta es el pasado”, Lord Byron, citado por Galopín; los estilos neo rural, neo-neoclásico, etc.

en el pasado, la “academia” solo aceptaba aquellos avances que se basan en hallazgos de otros, y que estuviesen muy bien armados desde el punto de vista teórico: pero nosotros hemos dejado correr ya cualquier norma del pasado. me pregunto qué se está haciendo en las escuelas de diseño al otro lado del mundo, en China por ejemplo y en Corea; hace un par de semanas el suplemento del fin de semana de Le Monde traía un reportaje impresionante sobre las universidades chinas…

la suerte que tienen nuestros estudiantes es que sus clientes tendrán tan poco criterio como ellos. a menos que sus clientes sean chinos, claro.

Anuncios