leo en el Finantial Times del sábado que Master Card va a lanzar una tarjeta de crédito para millonarios con un brillante engastado en el plástico. desde el punto de vista del diseño, este objeto tiene su aquél: por lo visto, hay que lograr que la piedra no se atasque en el cajero automático. tiene su lógica, pero si me llegan a preguntar a mí, hubiese jurado que los que tienen acceso a estas tarjetas no tienen necesidad de usar los cajeros automáticos.

los usuarios de la MasterCard “diamante” no hablan de crisis, serán los únicos. hasta la revista de Design Council, la DCM, habla en su último número (el 5, de otoño 2008) de la crisis y de cómo el diseño ayuda a salir de ella: efectivamente, se repasan los grandes problemas económicos que hemos sufrido desde principios del siglo pasado y la forma en que grandes soluciones de diseño ayudaron a paliar la situación. es un curioso artículo, muy sesgado desde el punto de vista británico y por fuerza muy esquemático y hasta un poco “cogido por los pelos” diría yo: no sé si resisitiría un análisis más riguroso, pero allí está y tiene su interés.

en esa misma revista hay un estudio muy ocurrente sobre el diseño de los dos candidatos a la Casa Blanca, en el que sale muy favorecido Obama. aunque solo sea porque usa la tipografía Gotham en vez de la Optima que usa McCain… 🙂 bueno, tipografías aparte, sería bueno poder decir que se ha ganado una campaña electoral por el diseño…

hay otras cosas curiosas e interesantes en DMC, por ejemplo: una entrevista con Thorsten van Elten el editor de diseño. merece la pena desatacar que el único nombre español en la “cuadra” de van Elten hoy día es Attua Aparicio la diseñadora de las tazas con hocicos en el fondo. Attua tiene otros proyectos buenos además de ése, por ejemplo el de “sonría por favor”, que estaba en la selección de los premios INJUVE de diseño de este año pasado. a mi fue el proyecto que más me gustó de esta edición.

más cosas del DMC: un artículo sobre cómo lo que conocíamos como lujo está ahora al alcance de muchos y tenemos que redefinir esta noción. DMC sugiere que el lujo es el tiempo. en un trabajo reciente en el que participé para una empresa de la industria del lujo, yo decía que
el lujo se define por la exclusividad y que ésta ya no está garantizada por el dinero. por lo tanto, para mi el lujo es la singularidad, la rareza, más que otra cosa. es cierto que el tiempo es un bien escaso para algunos, pero no es el tiempo sino lo que se hace con él (como decía un anuncio de
televisión hace poco).

en este sentido, otro artículo del DMC toca tangencialmente este tema: se insiste en el diseño de los servicios como forma de diferenciación real, ya que el objeto siempre puede ser copiado. pues eso: claro que me puedo comprar un anillo de brillantes por internet o en un supermercado, pero lo que a mi me hace ilusión de comprarme el anillo es entrar en la joyería, pisar su alfombra mullida, que me saquen una copa de cava, probarme mil anillos de todas formas y colores sin que el dependiente pierda la compostura y que me saluden como a una princesa al salir. si no es para esto, para qué demonios querría una joya que además no voy a poder ponerme con los tiempos que corren!

algo sobre lujo y experiencia de usuario se trata también en el artículo sobre la nueva economía rusa, en relación a las industrias creativas. y casos y más casos, de todos los sectores y de todos los diseñadores.

la verdad es que DMC es una publicación interesante y agradable de leer; además es útil porque nos proporciona mucha información que puede ayudar a cuajar argumentos consistentes en el momento de la venta de servicios de diseño: en definitiva, recomiendo esta revista!

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