hace unos meses empezaron a aparecer en mi barrio unas curiosas pintadas con la palabra “ánimo”. eran pintadas pequeñas, con un trazo anodino, pequeño, que aparecían en cualquier soporte, de forma incongruente.

parece que no, pero en esas mañanas en que todo se pone en contra y el cielo está tan encapotado como tu humor, encontrarte con una pintada de esas te hace sonreir y le agradeces sinceramente a ese conciudadano anónimo ese gesto amable, como un abrazo fugaz, como una sonrisa cálida.

mientras buscaba la forma de dar las gracias a ese benefactor colectivo, me divertía recopilándo las pintadas que veía con la cámara del teléfono. algunas de ellas os las muestro aquí. normalmente alguien más las borraba al cabo de unas horas. pero siempre aparecía otra un poco más lejos en un soporte más precario…

y de pronto, veo el mensaje en grandes vallas publicitarias, todo en purpurina. cielos, ¿será que el colega del barrio se ha vuelto loco?

no. es que todo en esta sociedad acaba cosificado por el mercado y algún publicitario espabilado secuestró ese mensaje cotidiano, íntimo, cariñoso y cómplice para dar soporte a una gran empresa estatal como es la Lotería. lo entiendo pero me da pena.

este glittering “ÁNIMATE” que acapara los cielos de invierno me da frío en la espalda: “Animo, pringado, gasta un poco más, que no hemos acabado contigo” parece decir desde las vallas y las pantallas repletas de mensajes simultáneos y contradictorios de ahorro, rebajas y gastos…

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