¡el viernes me olvidé de ir a Pilates! me distrajo lo de Charlotte, una joven diseñadora francesa que vino hace seis meses a Madrid y se ha quedado prendada de esta ciudad. ahora tiene que salir a buscar trabajo porque se le ha acabado el contrato y me impresiona mucho pensar en lo difícil que lo tienen tantos jóvenes con talento que, como ella, tienen que salir a buscarse la vida… ¡con la que está cayendo! diréis que es duro para los jóvenes … y para los que no lo son también. es verdad, pero nosotros ya hemos tenido nuestra dosis de emociones y ellos todavía tienen todo por comprobar..

pues el fin de semana que había empezado mal continuó peor: el sábado por la mañana me despertó Xavier Sala i Martí por la radio. Sala, ese curioso “economista cum showman”, tan brillante como histriónico, vapuleaba al personal a las 8 de la mañana con las previsiones más drásticas y sombrías que he oído hasta ahora sobre la crisis. por suerte, el domingo leo en El País Negocios un artículo de Guillermo de la Dehesa que punto por punto desmontaba el argumento de Sala. como si le hubiera oído la mañana antes.

sigo por el FT y caigo sobre un artículo curioso que trata de la irracionalidad del ser humano y algunas de sus implicaciones en la economía. por ejemplo: parece ser que leemos las cifras al revés, empezando por la derecha, y por eso nos preferimos las que acaban en 99, 95 ó 49 en vez de los redondeos. por lo visto se han realizado pruebas en la Bolsa, donde se compran o venden más los valores cuando alcanzan estos precios que cuando alcanzan el 100 o el 50. asimismo, entendemos mejor los gráficos que las tablas o las listas de cifras, y además tendemos a simplificar y a pensar que lo que indica el gráfico se prolonga indefinidamente. así, hubo una época en la que pensábamos que ese crecimiento desaforado no iba a ceder jamás, de la misma forma en que estamos convencidos, hoy, que este mal trago no acabará nunca. el autor sostiene que se puede sacar provecho de esta irracionalidad del ser humano. parece que haya leído mi artículo en la revista Visual de hace unos meses (mis excusas porque no lo encuentro en línea) en el cual abogaba por un papel alternativo para el diseño en estos tiempos.

irracionalidad, sí, pero sobre todo lo que creo que tenemos es poca capacidad para concebir un sistema que no sea el que conocemos. lo hablaba la otra noche cenando con un amigo que es economista (pero de los serios). a veces, parece que haya leído a Keynes: Krugman cita en El País una frase de Keynes que rubrico absolutamente: “— ahora nos hemos metido en un lío enorme, después de habernos equivocado gravemente a la hora de controlar una máquina delicada cuyo funcionamiento no comprendemos”.

Keynes, en su época, no sabía cómo enderezar el sistema pero creía en él; nosotros hoy empezamos a entender que está agotado y lo que ignoramos es lo que hay al otro lado; así que se van de la cumbre de Davos los prohombres del planeta con la cabeza gacha, sin haber sido capaces de dar ni un titular brillante — los únicos que han dado titular son los españoles, que ni siquiera han comparecido, como explica este artículo de El País–

Harry Eynes, por su parte, el que comparte la página de atrás del suplemento Life and Arts del FT Weekend con mi querido Tyler Brulé (a quien últimamente encuentro más apagado que de costumbre) también escribe sobre EL TEMA: cita a Schumacher, un economista olvidado que escribió en los 70’s un libro titulado “Small is Beautiful” (lo pequeño es hermoso) en el que reivindicaba la dimensión humana de la economía; a raíz de esto, Eynes sugiere que lo que necesitamos es una reconsideración del sistema basada en la ética, y no una mera recuperación.

pues los de Mercadona debían de leer a Shumacher, porque han hecho una empresa que no deja de sorprendernos por la forma imaginativa en la que saben conciliar su deber de generar beneficios como empresa con sus otros deberes hacia la sociedad. un artículo de El País Negocios nos explica cómo van a transformar de forma radical el enfoque sobre lo que es una empresa de distribución moderna: seleccionar el producto con otros criterios, minimizar los envases, reivindicar la producción de los pequeños agricultores locales, etc.

creo que la forma cómo va a repercutir este cambio de Mercadona en la cantidad y la calidad de su diseño (que hasta la fecha tenía grandes ejemplos de la mano de Nacho Lavernia, por ejemplo) nos puede dar más datos sobre cómo va a repercutir la crisis en el sector del diseño.

pero habrá que escuchar también a los que fueron a las sesiones de Davos sobre diseño, que las hubo. lo dejo para otro día.

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