leía en el FT este fin de semana un artículo que da cuenta de un optimismo incipiente en algunos mercados. no os emocionéis mucho, porque no es que las cosas mejoren, sino que no siguen empeorando tan rápido. haciendo honor al título de su sección, “The Long View“, el artículo hace el recuento de todos aquellos indicadores que, medidos por su primera o su segunda derivada, muestran algunos síntomas de no continuar la espiral de hundimiento drástico que mostraban hasta la fecha, o al menos, no hacerlo tan rápido. cosas tan dispares como: el consumo de los hogares en los EEUU, los precios de las viviendas en el Reino Unido o la concesión de crédito en China dan muestras de una cierta inflexión en la tendencia.

como buen pesimista, John Authers, el columnista, se cura en salud diciendo que, si bien no caen tan rápido, estos índices están muy lejos todavía de los niveles que tenían antes de empezar la crisis. pero yo me pregunto: hace falta recuperar los mismos niveles? en todo? en las compras de automóviles y en el consumo de petróleo? en la construcción de viviendas en las que no vive nadie y en la confección de ropa de usar y tirar? en el asfaltado de nuestras playas y en la explotación irracional de los recursos naturales? en todo esto?

cada vez estoy más convencida de que lo que pasa es que no sabemos imaginar otro modelo, con un patrón de consumo más responsable y una senda de crecimiento más sostenible (o sostenible, tout court, para ser precisos). y cada vez estoy más convencida que esta falta de conocimiento, y/o de imaginación, ha contribuido a alimentar la famosa crisis hacia los límites que estamos viviendo. pero bien mirado, tal vez será lo que nos saque de ella.

porque ya que no sabemos cambiarlo, lo que tiene este sistema es que se le da muy bien lo de consumir: así que va a consumir la crisis y a liquidarla pronto, aunque sea por aburrimiento. ya está, ahora ya se han hecho las declaraciones, ya se han tomado las medidas, ya se han escrito los libros y las series de TV; todo esto ya se ha vendido, ya se ha consumido … vale, pues a otra cosa. “¿la crisis? está pasada de moda, señora, eso se llevaba la temporada anterior…”. y aquí no hay segunda derivada que valga, que si no podemos ir al centro comercial no sabemos en qué hacer los domingos, oiga, que ya está bien!

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