sigo hojeando el famoso número de Business Week (que ya tiene unas semanas), y me llama la atención un artículo que habla del nuevo uso de la estadística en la gestión de recursos humanos: ahora saben medir (y utilizar para su política de recursos humanos) datos relacionados con las prestaciones de cada empleado y su relación con: el perfil de los empleados que han dejado la empresa en los últimos años, los centros donde han estudiado, el patrón que siguen para gestionar la información en su trabajo, etc.

esta manía de traducirlo todo a números comporta un problema, y es que, como comenta el profesor Hans Rosling en la charla que publiqué el día 15 de marzo pasado, las personas no podemos (¿todavía?) entender esas interminables ristras de cifras. así que necesitamos representaciones gráficas de las series, que es lo que nos ayuda a aptar el significado de forma comprensible. es ilustrativo, a este respecto, el libro “Designing Interactions” (Bill Moggridge, 2006, The MIT Press). y es otro de los grandes cometidos que los diseñadores tienen por delante, en línea con lo que indica el amigo y excelente diseñador Josep Puig en su interesante y justo comentario a mi entrada de ayer.

 

 

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