para los que no lo sepan, el Centro Cultural Blanquerna es una institución vinculada a la Generalitat de Cataluña que imagino funciona un poco como las embajadas del Gobierno Catalán en el extranjero que tanto dan que hablar. Blanquerna tiene una parte de tienda donde se venden libros y discos mayormente catalanes (pero no solo catalanes) y una sala polivalente donde tan pronto montan una charla como una exposición o un concierto.

el anterior delegado del Gobierno de la Generalitat en Madrid, Santiago de Torres, hizo un trabajo estupendo al trasladar a Blanquerna desde Serrano hasta Alcalá, y al dar los criterios que tenían que regir el centro de una forma plural y abierta a la ciudad. entre otras cosas, se cambió la imagen corporativa del centro, y se le encargó nada menos que a Mario Eskenazi, quien hizo un trabajo contundente, con un punto de humor, y por supuesto con todo el rigor y el saber hacer que le caracterizan.

una vez Santiago de Torres abandonó su puesto el centro pasó una época muy alicaído pero ahora la programación vuelve a ser, en general, interesante: es una lástima que se le de tan poca difusión y que vaya tan poca gente a los actos.

hace unos días recibí en casa un folleto con el programa de la “Semana de la cultura catalana“. el contenido del programa pinta muy bien, y ojalá pudiese asistir al recital de poesía catalana en el Teatro Español, por ejemplo, o al concierto de Roger Mas en Blanquera. pero en cuanto a su presentación, lo mínimo que puedo decir es que me quedé estupefacta. paso de describir cómo es la pieza, se puede descargar desde este link .

para quienes no tengan humor de descargarse algo así, solo pongo aquí el logo de la tal semana, como aperitivo. ya os podéis imaginar el resto.

ya sé que no es tan importante, que al fin y al cabo es algo pasajero y que para el 30 de abril ya ese logo “gestual” habrá desaparecido de los pasquines y banderolas y ya todos nos olvidaremos de ese programa de mano ilegible. pero yo soy de las que creo que el diseño forma parte de la cultura, así que personalmente, como catalana, tengo que decir que me siento decepcionada de que mi cultura se represente de esta forma.

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