leo en el FT que dado el estado de las empresas del sector financiero, el dinero se está refugiando en las empresas tecnológicas en busca de mejores perspectivas de lucro.

por lo visto las empresas de alta tecnología afectadas por la burbuja tecnológica adoptaron desde entonces unas prácticas de gestión muy prudentes que las hace particularmente atractivas para los inversores. los que antes fueron tachados de jovencitos locos, ahora son modelo.

el artículo destaca además tres casos que me llaman la atención: en lo que llevamos de año, Apple ha crecido un 46%, IBM un 19,1% e Intel un 6,9%. con lo que está ayendo cualquiera se conforma con ser como Intel, pero lo que me interesa es la explicación que dan de estas diferencias:

– Apple se dirige al consumidor final, a un público que no considera que la informática sea opcional sino que es algo que lleva incorporado en su estilo de vida. cuando hay que sustituir un aparato, se sustituye, crisis o no. (y se sustituye, por cierto, aunque venga de China y que estemos cargados de prejuicios: que todo lo que tengo de Apple viene hecho allí, hasta los folletos de instrucciones se imprimen allí…)

– IBM en cambio está más en el mundo corporativo. hace unos días un ex colega me recordaba un tiempo en que era común la frase: “no han echado nunca a nadie por comprar IBM”: era el estandar, una combinación sensata de tecnología, precio, servicio, etc. que la hace la predilecta de las empresas grandes. éstas precisamente son las que sufren más con la recesión y las que recortan gastos de donde pueden, con lo cual están estirando los equipos más que lo que acostumbraban

-Intel por fin recibe la repercusión de todas esas pequeñas decisiones en cadena y a la vez tiene más difícil reducir costes por su sistema de distribución.

este me parece un ejemplo excelente de las variaciones que se pueden producir en un mismo mercado en un mismo momento. en el seminario para consultores en gestión del diseño que organizó BCD y en el que participé a principios de semana, el concepto más repetido fue: “depende de la empresa, depende del sector,…”. ya no hay recetas en la gestión si no es la de estudiar bien el tema, afilar la intuición y tener cintura.

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