el pasado día 8 (¡una semana ya!) tuvo lugar en Madrid el esperado Diforum, con gran despliegue de medios y con un éxito notable de público venido de toda España.

no pude quedarme todo el día pero tuve ocasión de saludar a muchísima gente. alguien hizo un comentario pertinente: estamos todos los que ya estamos convencidos y nos dedicamos a esto, pero ¿dónde están los que tienen que convencerse? ya, vale, pero yo creo que, aún que así fuese, que no lo sabemos exacgtamente, valía la pena hacer el esfuerzo: pienso que para los profesionales es muy bueno tener ocasiones como estas para relacionarse y para aprender. al menos, yo lo aprecio mucho: después de tanto prodigarme en público, me encanta agazaparme en un sillón y tomar apuntes de lo que dicen los demás. siempre se aprenden cosas, siempre sales con ideas nuevas y siempre conoces a alguien nuevo o recuperas a un viejo conocido.

de lo que se dijo (y que yo pude escuchar) nada muy nuevo, pero me interesó todo:

  • la Ministra, por ejemplo: aunque dijo lo mismo que han dicho tantos otros ministros antes que ella respecto al diseño, la innovación y respecto a DDI, lo dice con convicción y gracia. a mi me cae bien esta Ministra, que queréis que os diga. solo espero que ahora le de tiempo a hacer algo (con lo que ha costado que llegue a enterarse de que DDI está en su organigrama…)

     

  • Fernando Trías de Bes: tenía mucha curiosidad por ver a nuestro gurú local y me encantó ver que es la antítesis de Tom Peters, nada histriónico, educado, unasssuming, con un toque de humor inglés; me gustó lo bien que habla y me interesaron mucho los ejemplos que pone, siempre relacionados con la música clásica. el tema que le habían puesto no era para que él se luciera mucho e imagino que en otros foros puede hacer un discurso más suelto, menos teórico. se notaba hasta en la presentación (letritas verdes sobre fondo negro), que no predicaba la creatividad con el ejemplo. pero me cayó bien, creo que se merece el éxito que tiene, que no es ningún bluff.

 

  • Francesco Morace: le respeto mucho profesionalmente, pero creo que no tuvo un buen día. para empezar, su lenguaje corporal mientras hablaban los demás denotaba impaciencia y cero interés por lo que se decía. me sorprendió agradablemente que fuese capaz de hablar un español tan fluido en público, aunque su tono de voz y el de su compañera, como tenso y muy elevado, hacía que resultase incómodo seguir lo que decían. y en cuanto a la presentación, me decepcionó enormemente: atiborradas de fotos pequeñas y acompañadas de muchísimo texto, eran lo más alejado de la usabilidad que vi ese día.

dentro de la sesión sobre las industrias creativas, me gustaron todos:

  • Rosario Hurtado, estupenda como siempre, estuvo muy atinada diciendo que haríamos mejor en destinar a la formación todos fondos públicos que se invierten en diseño

     

  • Rane Willerslev, con un apasionante proyecto del museo de antropología Moesgard, en Dinamarca, muy innovador (¡otro con una presentación terrible!)

 

  • Roberto Gómez, de Xabide, talkative como pocos, presentó su proyecto Disonancias (que cada vez tiene más sentido) e hizo un comentario que me gustó mucho: “después de pasarnos tanto tiempo intentando demostrar el valor económico de la cultura, ha llegado el momento de demostrar el valor cultural de la cultura”. tendremos que darle alguna vuelta más al tema…

 

  • José María Castillejo, de Zinkia, tiene las presentaciones fáciles con la compañía del entrañable Pocoyó. un personaje que ha entrado en las casas de medio mundo gracias a que supieron hacer de la necesidad virtud: los trazos básicos de los dibujos, resultado de la falta de recursos al inicio de la aventura de Zinkia, hacen que sea más fácil que se adopte en todo el mundo como propio. antes solo teníamos un ejemplo de lo de un producto universal y era la Coca Cola; igual pronto le podremos sumar el niño del gorrito azul…

 

  • Victor Santiago Tabares, del Ayuntamiento de Cáceres, tiene un proyecto inusual entre manos, de los que ilusionan por su impacto y por su alcance: transformar una ciudad-museo en un hervidero de creatividad. ¡tengo ganas de ir a verlo in situ!

 

después de esta sesión vino la comida: quedó claro que nadie pensó en aplicar la creatividad ni la innovación al contenido, solo al continente (una bolsa de plástico con asas que te permitía desplazarte llevando tu comida contigo mientras ibas hablando con la gente: muy buena idea cuando tu objetivo es el networking y no la comida).

después de comer me metí en una sesión de creatividad con Ole Poulsen, presidente de la Mad House y ex presidente de Lego. el ejercicio estaba bien, lástima que la organización no respetó la limitación de aforo de forma que, con el doble de personas de las previstas, el ejercicio se pudo hacer la mitad de bien. pero fue interesante, tanto por el contenido, como por ver a Poulsen, y por conocer algunos de mis compañeros de grupo.

hasta aquí llegué: me fui corriendo, con la sensación de una jornada bien aprovechada.

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