las cosas van cambiando lentamente, imperceptiblemente, pero cambian. tres ejemplos de cambio recopilados este fin de semana:

  • hace tiempo que estoy observando que vuelve el dibujo, en todas las áreas de la comunicación: desde esta publicación “After the crunch” – que ya he citado aquí varias veces- hasta anuncios de multinacionales: hace un año escaso, uno de mis clientes diseñadores se veía rechazar esta misma idea por parte de su cliente –una empresa española del sector financiero- porque no le parecía serio. solo un par de meses más tarde, uno de sus competidores, inglés, lanzaba una campaña dibujada. hoy todo está lleno de personajillos simpáticos y pequeñas animaciones. hasta que nos cansemos, supongo. pero a decir verdad, es difícil cansarse del dibujo porque hay tantos estilos de dibujo como personas. lo que sí es fácil es cansarse de los dibujos malos, como del mal diseño. para ver en qué estriba la diferencia entre unos y otros, os recomiendo una vuelta por urban sketchers, una locura de blog en la que me pasaría horas y horas…
  • como prolongación de lo que decía del slow design hace unos días, me encuentro en el FT Weekend del pasado sábado un artículo recopilando los mejores diseñadores de la Royal Academy de este año. ¿qué son, tecnólogos? ¿nos avanzan formas puras con materiales de síntesis? ¿domótica? ¿inteligencia artificial? pues no: los conceptos considerados como más modernos parten todos de lo hecho a mano, de lo sencillo, de lo auténtico, sin por ello renunciar a la tecnología de punta o a los nuevos materiales, pero tratándolos como inputs del producto, no como objetivo ni como razón de ser del proyecto. la curator que hace la selección nos augura que ellos van a ser los Boontje, los Morrison y los Gamper del futuro y a mí inmediatamente me apetece este futuro.
  • y si en el artículo citado más arriba todo parece como hecho a mano, la revista del FT lleva a su portada el primer plano de una llave inglesa con el siguiente titular: “El trabajo del que nos podemos fiar. Por qué vuelve a estar de moda el trabajo manual.” (traducción libre de: “Work we can believe in. Why manual labour is making a comeback“). en el interior, el reportaje repasa la vida cotidiana y el trabajo de jóvenes británicos que han preferido dejar atrás el entorno de la oficina para buscarse el sustento: un músico, un jardinero, un mecánico, un fontanero, un peluquero y un escenógrafo. en los EEUU, está batiendo records de ventas un libro reivindicando la formación profesional y los oficios manuales frente a los trabajos que meramente consisten en procesar la información arriba y abajo. el articulista del FT se pregunta si con esto los norteamericanos habrán por fin encontrado su salida de la crisis…

cosas que no cambian, por el contrario: en un especial Economía Andaluza de EXPANSIÓN el pasado jueves 18 de junio (lo siento, ningún link porque es de pago), aparecía un gran titular de tono apocalíptico: “Llega la hora de la arquitectura de diseño y de la movilidad [a Andalucía]”. sí, lo habéis leído bien, lo copio literalmente, no se trata de ninguna traducción libre esta vez. ¿y qué demonios es esto de la “arquitectura de diseño”, una nueva disciplina? pues según el autor, M. Godino, se trata de “edificios firmados por profesionales de prestigio internacional”, como destaca en la entradilla del artículo. a lo largo del texto, el periodista cita todos los nombres de extranjeros involucrados en estos proyectos (Rogers, Kloolhaas, Gelli), junto con los presupuestos de muchos millones de euros de cada obra. por lo visto ambas cosas, en su cabecita, van unidas, aunque más tarde especifica: “otros proyectos urbanísticos con grandes dosis de innovación que se están desarrollando actualmente en Andalucía …”.

así que entre una cosa y la otra, nos quedamos con que el diseño tiene que ver con:

  • lo raro
  • lo espectacular
  • lo esnob
  • lo caro
  • y, en última instancia, lo innovador

¡aaargh! ¿¿¿es que algunas cosas/personas/medios no van a cambiar nunca???

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