hace unos días leí en Le Monde del 15 de julio pasado un artículo de Jean-Claude Milner (lingüista, filósofo y ensayista francés) que me llamó mucho la atención.

Milner observa la profusión de críticas al “sistema” y se pregunta qué ha pasado en el mundo en los últimos años para que el capitalismo financiero medrase en la forma que lo hizo.

destaca tres grandes sucesos:

como resultado de lo anterior, las antiguas naciones dominantes pierden sus ventajas y sus excedentes pasan a las manos de los recién llegados: Rusia, China, India. Dice Milner que desde los tiempos del oro español, nunca los flujos monetarios habían aumentado tanto y tan rápido.

el capitalismo financiero es lo que permitió que las naciones hasta entonces dominantes –y sus santuarios, Wall Street y la City londinense- mantuvieran su posición. el mecanismo que idearon consiste en que una inversión financiera, que en el fondo no es más que un mero desplazamiento del dinero de un sitio a otro, genera por sí mismo un beneficio. por lo tanto, bastaría con multiplicar los desplazamientos para multiplicar los beneficios. a partir de entonces, los caminos de los fondos se vuelven cada vez más alambicados, siguiendo la batuta de los traders.

finalmente el dispositivo ha estallado, pero los problemas que éste quería solucionar (el cambio en el orden económico internacional) siguen sin resolverse. se avanzan medidas de sentido común (disminución del consumo, cambio de mentalidad respecto a la riqueza, etc.) pero sabemos de entrada que será un apaño. lo que realmente importa es que el capitalismo financiero ha organizado una visión del mundo que tenemos que seguir sufriendo, y que se puede sintetizar en tres lecciones:

en realidad, la crisis financiera ha destapado una crisis mucho más profunda: ante el desastre de la sociedad del “cualquiera”, y puesto que la “mano invisible” no existe, Milner propone el regreso a una pauta ordenada de organizaciones nacionales, supranacionales e internacionales que dicten las normas.

¿podemos hacer la trasposición de este discurso al diseño? pues va y sí.

os recomiendo dos artículos:

*que me perdone el maestro pero yo aquí hubiese utilizado el subjuntivo: “…una economía que no viva de del espectáculo mediático…”

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