resucita un mito de juventud, el bar Velódromo de Barcelona.

todavía no he vuelto, pero celebro su rescate y me adhiero en todo al estupendo artículo del colega Josep María Fort en El País, que vale mucho la pena leer.

añado una pequeña foto robada de alguna web, en cuanto vuelva a poner los pies allí, y una vez superada la emoción del reencuentro, prometo hacer más fotos y más grandes.

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