el pasado 5 de octubre la Embajada de Holanda me invitó a un almuerzo informal para dar la bienvenida a Madrid a Muurbloem. con motivo del Día Internacional de la Arquitectura, estos diseñadores holandeses realizaban una acción tan espectacular como delicada frente a los ascensores del museo Reina Sofia, dibujando con arena motivos decorativos sobre el pavimento.




lo mejor era ver cómo interactuaba la gente con una pieza así: con indiferencia, caminan con el entrecejo fruncido sin prestar atención ni al aire que respiran ni a la gente que se cruzan, y mucho menos al pavimento por donde pisan; con miedo: apenas descubren que hay algo raro en el suelo, caminan de puntillas lo más deprisa que pueden para salir de allí por el camino más corto, como si temiesen una regañina; con inseguridad: una vez entienden lo que están pisando, siguen su camino con aire desafiante, como diciendo, si lo han puesto en el suelo es para que yo lo pise, qué pasa.

dice la nota de prensa que se trata de una técnica de más de 3000 años de antigüedad utilizada para embellecer temporalmente espacios públicos. pues las chicas de Muurbloem, Astrid y Rolinde, no tienen 3000 años (acaso ni siquiera tengan los 30) y son divertidas, educadas y cultas como suelen ser los diseñadores holandeses. su trabajo por supuesto es de rabiosa modernidad: las piezas de artesanía hechas con la última tecnología como sus lámparas inverosímiles, los papeles pintados hechos a medida de la habitación que tienen que cubrir, sus baldosas recubiertas de encaje.

un diez. como todo lo que nos viene de Holanda en diseño últimamente. ¡ojalá vuelvan pronto a vernos!
Anuncios