Cabeleira – Alô Berenice. É o seguinte, vou te mandar uma letra invocada agora. Pô mina…já viu falar em amor à primeira vista?
Berenice – Malandro não ama, malandro só sente desejo.
Cabeleira – Assim não dá prá conversar…
Berenice – Malandro não conversa, malandro desenrola uma idéia.
Cabeleira – Pô! Tudo que eu falo, tu mete a foice!
Berenice – Malandro não fala, malandro manda uma letra!
Cabeleira – Vou parar de gastar meu português contigo que tá foda.
Berenice – Malandro não para, malandro dá um tempo

Este es un diálogo que me resulta particularmente gracioso de la peli que estoy viendo mientras escribo esto, Ciudad de Dios.

Hablan ese portugués cantado de los brasileños. Como el profesor Sydney Fernandes de Freitas, el profe de Rio de Janeiro que participaba en el congreso que organizó la UAM Xochimilco esta semana pasada en México DF y al que yo también estaba invitada. Sydney y Fátima, su esposa, se alojaban como yo en la Casa del Colibrí, que regentan los encantadores Bischof, alemanes afincados en el DF desde hace años; ella habla como una mexicana, él sigue hablando en alemán, ya sea en alemán o en español (no se aprecia demasiado la diferencia).

Entre los Fernandes de Freitas y los amigos mexicanos, yo traducía. Esto es lo que tiene haber practicado mucho portugués, en otros tiempos. Los amigos eran: Enrique Camargo, el responsable del Congreso, especialista en ergonomía, y su familia: la encantadora Claudia, y los hijos: Violeta, Mónica y Pablo.

De Pablo hablé en mi conferencia, que inicié explicando la anécdota de su pregunta: “¿y de todas las personas, cómo fue que mi papá te encontró?” esto me soltó mientras íbamos en trajinera en la laguna de Xochimilco, entre mariachis, fruta, flores, micheladas y demás.

También participaban en el congreso: Carmen Montellanos, de Chile (cuya presentación me perdí), y Jaime Aboites, profesor de currículum apabullante que presentó una interesante investigación sobre la economía del conocimiento. Otro alemán participó en el congreso: Gui Bonsiepe. Se despachó con una presentación de un proyecto del año 1972. 37 años amortizando un proyecto, no está mal.

Alemanes no, sino austríacos eran los que conocí en Tenerife hace poco, cuando estuve en el Tenerife Design Festival: Karl y Fidel, los componentes de Walking Chair. Son unos tipos estupendos, que a cada producto le hacen una canción. Y la cantan mientras muestran su exposición (nota de temporada: su diseño para coronar los árboles de Navidad con un pepino o un plátano es de lo más adecuado para estas fechas).

Karl y Fidel habían acudido a Tenerife acompañados de uno de los creadores del fenómeno de la lomografía. Pequeño y nervioso, siempre oculto detrás de un gran objetivo o del humo de un cigarrillo. No recuerdo su nombre, a pesar de lo que nos llegamos a reír con él. Con ellos tres cantando, bailando y tocando diversos instrumentos, y con todos los demás de la pandilla que se juntó allí en Tenerife: la bella Yapci Ramos y su chico, Samuel Cabrera (lo siento, no encuentro ningún link para ellos), los Campana (tengo que decir que me interesa casi más su proyecto con Lacoste que sus sillas), Renate Schepen, la responsable de marketing del Lloyd Hotel (estar en un Lloyd Hotel es una experiencia muy recomendable, cuestiona muestras ideas preconcebidas sobre los hoteles); Hunk Design (último premio nacional de diseño de Holanda), Ena Macana, (multitasking, mandona y talentosa), el fotógrafo Frank Schoepgens (quien compró a un ambulante de altas horas el objeto cuya foto adjunto:

un microchip, souvenir postmoderno si los hay), Victor Palau y Ana, su chica, de la revista online Graffica, America Sanchez (más joven y guapo cada día que pasa), Pepe Valladares (un verdadero pozo de ciencia diseñística) Roberto Feo (también he extraviado link de El Último Grito, sorry), Martín Azúa, Harry y Camilla, Daniel Charny (a quien debo el título de Diseño Rentable en inglés: “Managing design for profits”; gracias otra vez, Daniel!), Albert Folch, y alguno más que se me olvida y que también bailó y cantó en el guachinche, … Una pandilla simpática, en definitiva. Y luego me quejo por que viajo mucho…

Una nota sobre el TDF: me llegó al alma el proyecto TDF Signo, una colaboración entre diseñadores como algunos de los anteriores y artesanos de la isla. No pude evitar recordar la los repetidos intentos de Jaume Romagosa por llevar a cabo esta idea en la isla, pero hace 15 años tal vez, en una época en que seguramente Yapci todavía iba al instituto y nadie parecía entender la preocupación de un diseñador por el desarrollo sostenible de la precaria economía isleña…

En cuanto al TDF, en general, me adhiero al comentario de los Graffica que podéis leer aquí.

Ahora la peli se ha convertido ya en una ensalada de tiros y no sé quién es quién y por qué mata a otro que tampoco sé quién es… Y el editor del blogspot ha decidido poner los hipervínculos de esta entrada a párrafos enteros de texto, por su cuenta y riesgo y sin que esté en mi mano corregirlo.

En fin, que mañana será otro día.

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