A mi lo del día de los Santos Inocentes me desconcierta. Nunca le he encontrado la gracias a las bromas que se hacen ese día, especialmente las de los medios de comunicación. Lo único que entiendo es lo de colgar monigotes en la espalda de la gente sin que se dé cuenta. En Francia eso se hace el 1º de abril, los monigotes tienen forma de pez y los niños gritan “poisson d’avril!”

Bueno, total, que no sé si colgar un post hoy o no, igual os lo tomáis en serio. Al revés, quiero decir, que igual no os lo creéis. Ay, qué lío.

El caso es que La Vanguardia de hoy lleva en portada la siguiente noticia: “La Generalitat decide frenar la expansión de centros tecnológicos”. Pero luego en las páginas interiores, el artículo matiza que se trata de reordenar los centros tecnológicos y concentrar los esfuerzos en 20 ejes de desarrollo para incrementar la rentabilidad de los fondos dedicados al fomento de la innovación. “Va de soi”, como diría Angelito, que el periodista confunde alegremente tecnología e innovación; pero esta es harina de otro costal.

Los 20 ejes alrededor de los que se ordenaría la política de investigación y desarrollo tecnológico catalana, según esta noticia de La Vanguardia son:

  • Energía
  • Clima
  • Agua
  • Flujos
  • Espacios
  • Cultura
  • Experiencias
  • Nuevos servicios
  • Alimentos
  • Materiales y ecoprocesos
  • Producción avanzada
  • Sistemas de salud y bienestar
  • Prevención
  • Complejidad social
  • Riesgo
  • Aprendizaje y sociedad
  • Innovación y competitividad
  • Trabajo y organización
  • Gobernanza y globalización
  • Tecnología de ruptura

Y ya me tenéis a mí esta mañana, lanzada a especular sobre cómo puede intervenir el diseño en cada uno de estos ejes y lo interesante que sería hacer una investigación sobre esto, mientras disfruto de un café con leche frente al mar y pienso en cómo os voy a contar todo esto tan excitante.

Por la tarde refresca, así que busco refugio al lado de una chimenea encendida y me meto en la web de La Vanguardia para saber más sobre el tema. No hay más información, así que me entretengo en leer los comentarios de los lectores y descubro que prácticamente todos sospechan que se trata de una inocentada (pero no por ello dejan de aprovechar la ocasión para poner a Huguet a caer de un burro, ¡hay que ver lo quemado que está el personal!).

Qué chasco: ¿y ahora qué hago? ¿Lo cuento o no lo cuento? ¿Le hago una propuesta a Huguet o no se la hago?

El problema es que, tal como son las cosas hoy, el que alguien se dedique a investigar sobre “riesgo” o “experiencias” no tiene nada de extraño. Al contrario, sería una política de investigación avanzada, diría yo. Así que no sé si el periodista se ha columpiado o se ha colado, y no sé si me he pasado de lista o si es que es verdad que sigo siendo muy inocente.

Ante la duda, avivo el fuego, me sirvo un whisky y me hundo en la lectura de 2666, dejando lo del diseño de flujos, con perdón, para mejor ocasión…

Anuncios