reviso el blog y me doy cuenta de que cada día escribo peor.
claro: de lo que se come, se cría. y estos días estoy leyendo… la autobiografía de Françoise Hardy, mi ídolo de infancia! ja, ja, ja! la frenchitude, es lo que tiene…
en cuanto la acabe regreso volando a 2666, a ver si se me contagia algo de Bolaño y vuelvo al redil de la buena prosa.

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