cada año pasa lo mismo: las agendas que llegaron a tiempo y estaban bien (la de la Embajada
Holandesa, la de O2 y alguna otra que no recuerdo)  me volaron bajo la excusa de que yo cada año recibo muchas. y cuando ya empieza enero y la memoria no da para más, ni con ayuda de post-its, me tengo que ir resignada a comprar la Moleskine de siempre, què hi farem! entonces, cuando ya la he estrenado y no la puedo devolver, llega LA agenda. ¡pues hala, a la estantería, para la colección!

este año la tardona ha sido la de Eduardo del Fraile. las fotos os permiten ver un interior muy ordenado, limpio, sencillo, que es lo que se le pide a una agenda. y la cubierta que es de fieltro, con tres piezas recortadas e insertadas: una es la silueta de la cabeza de Eduardo (rollo Wanders, ahora que lo pienso…) y dentro de ésta, un 1 y un 0, por el año.
está tan bien hecho que pensé que habían utilizado un láser para cortar y algo muy sofisticado para insertar. pues no: está todo hecho con troquel y a mano. así que: enhorabuena a la imprenta. y al diseñador también, of course!

Anuncios