Estuve en la entrega de los premios AEPD, en Blanquerna, el pasado miércoles. era el primer acto público de la asociación con Emilio Gil como Presidente y resultó muy concurrido: muchos diseñadores, representantes de las instituciones (Ayuntamiento, DIMAD), buen ambiente, un gusto. así que, para empezar: ¡felicidades, presi!
Pedro García-Ramos y su pajarita convirtieron la entrega en un divertido trabalenguas con el que nunca sabías si el premio lo había tenido la imprenta, el diseñador, o si el premiado era el propio libro y los demás estaban de figurantes… pero en fin, todos le pusimos buena voluntad y la pantalla ayudaba a salir de dudas.

la nota triste de la noche la pusieron Lupe, la compañera del recordado Paco Bascuñán, y sus hijas que venían en representación, qué remedio. Ona tomó la palabra para agradecer el premio y dedicárselo a su madre. yo intentaba grabarlo en vídeo para ponerlo aquí pero me temblaba la mano y salió borroso.
otro premio que me gustó fue el que le dieron a Corbella: lo agradeció sinceramente y su voz tenía como un acento nostálgico que me llegó al alma. 
la anécdota fue la cantidad de menciones que obtuvieron Javier González Solas y Jesús-Moreno-Sins-Entido: ¿cuántas entradas presentarían en cada una de las categorías para que los nombraran tantas veces? 
el motivo de orgullo (para mi) fue el premio que le dieron a ddi por la trayectoria, en la medida en que yo pueda haber contribuido a que se lo merezca. 
y, por supuesto, la alegría me la dio Mario Eskenazi (“Esquinazo”, como le llamaron luego en el restaurante, JA, JA!), al acudir in person a recoger el premio.

el objeto que se entregaba como premio de este año era una reproducción a escala de la lámpara Kandazar, de Jon Santacoloma para Blux. pongo una foto de Blux, para que veáis cómo es la cosa de verdad, y una foto (perdón por la calidad) de Lupe recibiendo el objeto de manos de Emilio Gil .

lo cierto es que las dimensiones y una función de cada objeto tiene una raison d’être -en esto debe de consistir el diseño, entre otras cosas- y cuando se modifican, pues ya no es lo mismo.



pero el caso es que salimos de allí , con Mario Eskenazi trofeo en ristre, y nos fuimos a cenar al Bar Tomate unos cuantos. el Tomate estaba lo que se dice hasta la bandera: overbooking total. las idas y venidas del galardonado por delante de la barra oh tan fassion del Tomate con el susodicho objeto en la mano causaron sensación. poder cenar nos costó abusar de todas las influencias de Mario como diseñador de cabecera del grupo Tragaluz, a quién pertenece el negocio, pero finalmente pudo soltar su trofeo sobre un trocito de mesa. la media sonrisa displicente del camarero al mirarlo generó alguna suspicacia en el grupo y hasta algún comentario mordaz, pero quedó inocentemente explicada cuando nos trajo el pan: ¡eran panecillos Kandazar! eso se mereció una foto. 

la cena siguió bien, si no tenemos en cuenta que la mitad del grupo se perdió y acabó en Argüelles, frustrando una reunión que prometía ser amena e interesante. en fin, la capital, es lo que tiene. total, que a las pocas horas de todo esto estaba yo entrando en la estación de Atocha para montarme en un AVE y ¿qué me encuentro en el hall? la Kandazar, otra vez.   

desde luego que me acordaré de este premio: no me llevé yo ningún trofeo, pero la Kandazar me perseguía…

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