extravío una tarjeta de crédito y para solventar la incidencia me dirijo por teléfono al nuevo gestor personal que recién me ha asignado el banco. eficiente, el Sr. DF toma la situación en mano en el acto. pero me manda un mail al cabo de un par de horas en el que me comenta, compungido: “al tratarse de una tarjeta de obsidiana, no nos permite la opción de solicitar rescates en oficina“.
¡Dios mío, qué pena tan grande! pero ¿cómo iba a saber yo que la obsidiana no permitía solicitar rescates? ¡si ni siquiera sé qué es la obsidiana!
mi gestor personal, por suerte, sí lo sabe; y no solo eso, sino que sabe cómo tratarla, llegado el caso. así que todo acaba bien y en un par de días tengo mi tarjeta nueva en el monedero y ya estoy lista para seguir tapando agujeros gastando. ¡menos mal! 


bueno, obsidianas aparte, tengo que decir que estoy encantada con mi E-Bankinter. y tiene un par de cosas, la fundación dedicada a la innovación y los Bankinter.Labs, que me parecen un buen ejemplo de lo que tiene que hacer una empresa de servicios que se toma en serio. 
ya sé que diréis que un banco es un banco pero, dado que necesito un proveedor de servicios bancarios, prefiero éste a otros que orientan su política de RSC a hacer cosas super-ñoñas o “ininteresantes”.

Anuncios