es el título de una obra de teatro de Eduardo de Filppo que se puede ver estos días en el Teatro de la Abadía de Madrid. no tiene desperdicio, ni el texto ni la interpretación.
y para los que vayan a verla o la hayan visto ya: hay un par de caracteres con el ego maltrecho por la falta de reconocimiento social o las carreras contrariadas por el déficit de políticas públicas adecuadas, que me recordaron mucho a unos profesionales que yo me sé…
😉

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