otra expo de Ron Arad, y otro varapalo del FT hacia este diseñador (o hacia el diseño de autor en general).

la última vez fue en agosto del año pasado, con ocasión de una muestra en el MOMA: la periodista jugaba con el hecho de que en el museo no dejen tocar los objetos para decir que de todas formas la obra de Arad es intocable, tanto por su nula funcionalidad como por sus precios prohibitivos. 

esta vez se trata de un artículo sobre la expo en la Barbican Art Gallery de Londres. el FT reconoce el mérito del diseñador como pionero en la interferencia arte-diseño, pero no por ello dejan de ponerlo como hoja de perejil. la crítica tacha a Arad de superficial y absurdo, pero con el mismo ardor, embiste también contra el propio museo: “es un alivio encontrar, al final de una exposición llena de piezas únicas y prototipos, una sección en la que puedes probar una selección de sillas y sofás producidos industrialmente. a excepción de la Tom Vac, todos son absolutamente incómodos. como incómodo es este tipo de exposición de diseño. ni arte ni industria, despide el tufo de la decadencia que emana de una cultura que carece de dirección. hay un problema: la producción, el consumo y los residuos se han convertido en una cuestión política, medioambiental, financiera y cultural. y el trabajo de Arad, como él mismo dice, no es una solución a este respecto*.” (la traducción es mía).


claro que por eso seguramente la expo no está en el Design Museum sino en una galería especializada en arte experimental. pero vaya, con un comentario así me parece que yo me quedaría en casa, con una depre “de brazos caídos” una buena temporada… 


*esta última frase se refiere a unas declaraciones en las que Arad decía que su diseño no era una solución porque no había problema. (ndlr)


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