Estas son las flores que compré durante el fin de semana . En casa las llamaban “lliris de Sant Josep“, y las encontrábamos en el campo en esta época precisamente. Huelen fuerte, un poco ácido me parece a mi; huelen a primavera. Son un anticipo de los cielos más claros, los “chubascos” leves (¡va por tí, Sergio!), los colores pastel, las risas de los niños buscando los huevos de Pascua escondidos en el jardín.
Alguien puede decir que está de más comprar flores para dos días; tal vez sí, pero cambian toda la estancia y con ella cambian mi humor (a mejor, se entiende). Además, tiene truco: resulta que en el centro comercial L’Illa Diagonal un florista listo liquida las flores cuando están mínimamente fanées: así que por dos o tres euros me agencio un ramo que me dura justo el finde: ¿qué más quiero?. Me parece una idea brillante.  
En general me gusta L’Illa, es el único centro comercial en mi mundo conocido al que no me importa tener que ir: para empezar, no tiene multicine y por lo tanto no huele a palomitas y la gente no va allí a “echar la tarde” sino que va a solucionar algo de su vida doméstica y se vuelve a su casa. Con esto ya me conformaba, pero es que además es luminoso, abierto a la calle y a la luz del día, espacioso y limpio.
¿Y por qué pasé yo por L’Illa este fin de semana (además de para comprar los lirios)? Pues para el congreso Selected in Europe organizado por Index Book en el Auditorio Axxa, que está allí mismo.
Cada vez admiro más a esta gente de Index, tengo que reconocerlo: cuando “ven” algo, van a por ello, sin más: se buscan patrocinadores y convocan a su público. Y no sé qué tal les habrá salido desde un punto de vista económico, pero creo que hicieron un gran trabajo. Lo mejor es que la gente respondió y el auditorio se veía casi lleno. Me gustó constatar que la gran mayoría de los asistentes eran muy jóvenes;  y me gustó todavía más que de pronto aparecieran Mario Eskenazi y Javier Mariscal como únicos representantes del “establishment diseñístico” catalán. No vi a nadie más de su quinta o de la mía; será que son mucho más listos, ¡qué suerte tienen!
Yo disfruté viendo a Eduardo del Fraile (ojo a su último libro sobre etiquetas de vino, no tiene desperdicio) y a los de Bildi Grafiks (cuyos trabajos conozco y admiro pero a quienes no había visto nunca in person); me gustó mucho la elegancia de Stockolm Design Lab, capaz de meterse en el jardín de Eurovisión y salir indemne; me intrigó el mundo de Hi-Res! y Fl@t33, tan en línea con la heterodoxia de hoy, y me quedé atónita ante lo que está haciendo Robert Appleton, que ya claramente se pasa del diseño para meterse en territorios desconocidos.
Así que doy las gracias a Index, y animo a los que no estuvieron a que no se lo dejen perder la próxima vez.
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