parece que ha cerrado el mini-Vinçon del mercado de Sant Miguel que tanto me gustaba.
no sé los motivos, pero así por encima yo diría que lo que ha pasado es que:
1- por un lado, el mercado se ha convertido en algo que no era lo que esperábamos:  un parque temático de la gastronomía, y esto no es bueno ni malo pero es complicado.
2- y siendo un parque temático, todos los puestos tienen que tener animación. si vendes cacharros de cocina tal vez conviene hacer demos con desparpajo en vez de quedarse atrincherado tras el mostrador con cara de “a mi no me preguntes porque no sé ni freír un huevo”.
la parte buena es el mercado está a rebosar SIEMPRE, así que quiero pensar que Vinçon al menos se habrá embolsado un buen traspaso. pero es una lástima igualmente.

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