lo de ICOGRADA tiene el mérito de acercarte a la puerta de casa a gente del otro lado del mundo: sí, es caro, y sí, las presentaciones son muy desiguales (me parece un escándalo que los ponentes LEAN con aplicación infantil sus intervenciones, por ejemplo, o la falta de criterio de diseño de la que adolecen muchas de las proyecciones…), pero me ha interesado mucho más escuchar en directo, y tener la ocasión de interpelar, a gente de Sudáfrica, de Califormia, de México, de Brasil, de Canadá, etc.
a pesar del título del congreso (“straight to business“) y mal que le pese a alguno que se había matriculado sin saber adonde se metía, no solo se habló del diseño como negocio.
un tema recurrente a lo largo de esas ponencias exóticas ha sido la distinta concepción del diseño que se tiene (o se debería tener) a un lado y a otro del umbral de la pobreza. Ikalafeng, sudafricano, se armó de una vuvuzela para hablarnos de estadios en forma de calabaza y de innovaciones de emergencia como la de esta lavadora a pedales. en una intervención apasionada, reivindicaba la nueva economía africana como plenamente inmersa en el contexto de los negocios de hoy a la vez que denunciaba que lo que la gente necesita en los países más atrasados suele estar en el extremo opuesto de lo que se enseña en sus escuelas de diseño. como dijo Ikalafeng, el diseñador está “elitizado”, y habla mucho del usuario pero no lo frecuenta.
Ikalafeng hablaba pues de los que se empeñan en diseñar sillas como objetos de arte, obviando el hecho de que lo que se posa encima son simples culos, con perdón. Rachel Cooper, que también había hablado en el congreso, advirtió de este fenómeno hace muchos años en su famoso libro “The design agenda”, hablando de los diseñadores que diseñan para gustar a sus colegas, que son quienes forman parte de los jurados de los premios de diseño, etc.
otro de los ponentes, el canadiense David Breman, comentó que el 90% de todos los diseñadores que han existido hasta la fecha están vivos hoy y que por lo tanto el diseño no es algo que nos viene dado, sino que será lo que nosotros hagamos de él.
pues eso, gente: a ponerse las pilas.

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