y ya que estaba en Portbou, me pasé a Francia un rato. a Banyuls concretamente. ¿para qué? para nada. localicé una pequeña librería, compré el último de la Nothbom, el Elle de esa semana y, como no, mis adorados chicles Malabar. pero ¿por qué en España no se pueden comprar chicles CON azúcar, eh? ¡a mi me gustan! se parecen a los Bazooka de antes, pero en vez de historieta llevan tatoo (que guardo para mis sobrinos)
así que cuando paso por Francia, no compro ni macarons, ni champagne, ni siquiera quesos o foie: todo esto lo encuentro aquí, y bueno; ¡compro chuches! (otro día, tal vez, explicaré qué otras chuches además del Malabar).

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