hace unos pocos días vi el famoso documental sobre la “obsolescencia programada” que emitió La 2, y tengo que decir:
1- que me gustó muchísimo ver a John Thackara (que tanto nombro en este blog y en mis libros y conferencias y clases, y que traje a Aranjuez hace años y a Barcelona hace más años aún) en la tele española.
2- que me gustó mucho que hablaran del tema del desarrollo por el desarrollo, que es otro de mis caballos de batalla y que creo que es EL tema del que nos tendríamos que preocupar porque incluye todos los demás: la crisis, el medioambiente, el capitalismo, la desigualdad, el consumismo y todo lo demás.
3- me dejó estupefacta la vista de los vertederos de Ghana: no sé qué hacemos, repantingados en el sofá, mientras ESO está ocurriendo en un rincón de nuestro planeta. creo que es una visión necesaria, que te hace reconsiderar lo de comprar aparatos sin más, solo porque tenemos los medios para hacerlo.

aparte de esto: me pareció interesante que se tratase el tema, pero me supo a poco: está bien la anécdota de la impresora para llamar la atención, pero no creo que haya que criminalizar a los fabricantes de impresoras en especial. veo que Epson pone la venda antes de la herida en las instrucciones de uso del aparato, justificando la existencia del famoso chip…  yo me lo creo esto de que, a veces, estirar la vida útil conlleva un mayor consumo o un mal funcionamiento del aparato, simplemente por el desgaste de las piezas.

pero es que también yo me desgasto, con perdón: nuestro entorno y nuestro sistema está preparado para personas que tienen una esperanza de vida más corta que la actual. hoy alargamos la vida de las personas y los servicios públicos (la sanidad, las pensiones, los seguros, etc.) por un lado y los objetos por el otro, empiezan a fallarnos (o nosotros a ellos) porque ya no podemos utilizarlos bien: no generamos ingresos, no vemos bien, no nos movemos con agilidad, no podemos asir las cosas con seguridad, etc.  ¿quién es el malo aquí? ¿a quién nos cargamos esta vez?

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