el taburete de fieltro de la Jongerius,
que en El País se etiqueta
erróneamente como mesa

enhorabuena a Anatxu Zabalbeascoa por su artículo sobre Hella Jongerius en El País del sábado pasado, pero sobre todo, enhorabuena a la Jongerius por su calidad humana y profesional, por su ejercicio de ética.

es habitual para mi encontrarme con diseñadores que se encuentran atrapados por la necesidad de facturar un mínimo para cubrir los gastos fijos en los que se han metido. los gastos tienen una fastidiosa costumbre de crecer, siempre, y con ellos, crece el stress y disminuye la calidad del trabajo. el diseñador al final deja de diseñar y se convierte en gestor, sale a vender y se agarra a lo que encuentra.

esto, per se, no es reprobable, al contrario: mantener una empresa es muy loable. el problema es que la escuela de diseño no da la formación necesaria para este trabajo, al contrario: el modelo de diseñador que se estila en las escuelas, todavía, es el del diseñador estrella, no el de “team player“; nadie explica a los chicos en las aulas que un estudio de diseño es una empresa y que dirigir la empresa es dejar de diseñar. lo ideal es asociarse con alguien que se ocupe de las tareas de gerencia, para hacer crecer la empresa mientras se sigue con su trabajo. pero esto tiene dos inconvenientes:
– el primero, que esto hay que pagarlo, que hay que invertir primero para obtener un beneficio. algunos diseñadores no lo saben, o no lo entienden, y otros, no pueden hacerlo porque sus ingresos son muy reducidos y no dan ni para invertir en ellos mismos.
– el segundo, es que a los que vienen del campo de la gestión les pasa tres cuartos de lo mismo: no les han formado para trabajar en empresas pequeñas, y mucho menos en el sector de las industrias creativas.

las dos cosas, combinadas, resultan en estos modelos de empresas demasiado estresados para ofrecer calidad, demasiado pequeños para poder acometer proyectos de envergadura y demasiado frágiles para competir. por enésima vez, no es la creatividad que falla, es la gestión. ¿me estoy repitiendo? ya. pues eso.

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