la historia que comentaba en la entrada de ayer me recuerda el tremendo esfuerzo que tuvo que hacer, aunque por otros motivos, la fantástica artesana Idoia Cuesta el año pasado quien tuvo que echar mano de todos sus colegas cesteros de la región para satisfacer el pedido de la Ciudad de Cultura en Santiago de Compostela, en un espacio diseñado por Martín Azúa y que tenía como pieza estrella un conjunto de grandes asientos hechos como grandes cestos puestos boca abajo.

al final, todos estaban orgullosos (aunque algunos con las manos destrozadas) al ver la obra acabada, que es una preciosidad y una muestra de la producción local que cobra todo el sentido en una institución como esa.

la decisión de encargar un espacio así, llenándolo de contenido y demostrando un respeto hacia lo local y un sentido profundo de la cultura, vino de la mano de la que fue durante un tiempo su directora gerente, una gran profesional como es Silvia Domínguez, de la que hablaré en otra ocasión.

hoy me entero de que Idoia ha ganado el premio a la innovación de los premios nacionales de artesanía de este año. se lo merece sin duda alguna: es una gran persona y una gran profesional que temporada tras temporada logra sorprendernos y enamorarnos con sus piezas.

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