en un post del inicio de la crisis recomendaba que nos dedicásemos a estudiar hasta que amainase el temporal. y por lo visto alguien me hizo caso porque, últimamente, cada dos días se abre una escuela de diseño.

la última en llegar es la Experimenta Academy. la ubicación es muy buena, las instalaciones pintan bien y los cursos son de amplio espectro: “Máster en periodismo y comunicación para el diseño y la arquitectura”, o Biografía de objetos: muebles, cultura y diseño” (con enunciados así, nadie se podrá quejar de que lo suyo no lo tocan).

por un lado, a mi me parece bien que cada cual persiga su sueño / su idea de negocio y, por el otro, el hecho de que haya muchas escuelas no quiere decir que la calidad de la enseñanza de diseño sea particularmente alta en este país. Pier Luigi es italiano, es listo y sabe sacar partido de su agenda de contactos: prácticamente todo lo que se requiere para una iniciativa como esta hoy en día. presupongo entonces que los docentes serán brillantes y que los programas contribuirán con rigor a la construcción de la disciplina, a la transmisión del conocimiento, al posicionamiento del diseño en el mercado y, a través de ello, a la mejora de la vida de las personas. así que le doy una cordial bienvenida a la Academy.

eppure… ya sé que no tiene nada que ver y que no hay que mezclar churras con merinas, pero veo el logo del Ministerio de Cultura al pie del publirreportaje de la Academy y no puedo dejar de evocar el cierre de la Escuela #10; y siento que hay algo que no encaja en esta triste coincidencia.

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