siempre es un placer visitar Santiago: los amigos, el entorno, la comida, todo me gusta, ¡hasta el clima! por eso cuando vi la posibilidad de combinar un par de cosas y así poder aceptar la invitación de la DAG para asistir a su Foro de Edición y Diseño, no lo dudé.

además de moderar la mesa redonda del último día del FEED, tal como se me había solicitado, pude asistir a todas las sesiones, talleres incluidos: un lujo. y el resumen es que me ha impresionado lo que he visto allí.

yo soy ferviente partidaria de soluciones locales entrelazadas para superar el cul-de-sac en el que nos hemos metido con este sistema económico, y lo he dicho públicamente en otras ocasiones (por ejemplo, en este video. durante estos dos días en Galicia, además de los invitados estrella (César Ávila y Héctor Serrano, que estaban perfectamente alineados con los locales) he visto una buena docena de experiencias de estas que te devuelven la confianza en el sector y en el país. sin ser exhaustiva, cito a: Pancho Lapeña, Fabulatorio, Cen Litros Metro Cadrado, Uqui Permui , UnDo ReDo , Arturo Alvarez o Fruto DS.

cada uno de ellos a su manera mantiene una conexión consciente con el territorio, una relación que enfocan desde una perspectiva radicalmente contemporánea en la que lo grande y lo pequeño, lo global (el mundo) y lo local (mi calle) encajan y se complementan sin estridencias ni contradicciones porque se trata de hacer bien algo bueno.

en el vuelo de regreso, venía leyendo una artículo en El País, sobre este nuevo concepto de “riqueza socioemocional”, acuñado para las empresas familiares, y que designa aquellos beneficios extraeconómicos por los cuales este tipo de organizaciones está dispuesto a dejarse la piel y que se concreta en: “satisfacción de la necesidad de pertenencia, afecto e intimidad, perpetuación de los valores de la familia a través de la empresa, preservación de la dinastía familiar o conservación del capital social de la familia”. pensaba que si cambiaba “familia” por “territorio”, tenía una buena descripción de lo que había visto este fin de semana.

en efecto, parece que a estos pequeños empresarios, diseñadores o no, les importa más contribuir a preservar la cadena de producción local que quejarse por los impagados; que prefieren nutrir a los oficios de su entorno que hacer cola a la puerta de las multinacionales para ver si les ofrecen un contratito; que se sienten más orgullosos de hacer una tirada corta de un producto en el que creen, que de fabricar miles de cosas siguiendo los humores cambiantes del famoso usuario*. serán pocos, pero ¡qué importante me parece lo que hacen!

¿y no hay en Galicia empresarios decepcionantes? haberlos, haylos, y todos los conocemos: sus hazañas fueron ampliamente comentadas en pequeños corros a la hora de las cañas, pero no asomaron su cabecita por el foro; será que, entre otras cosas, no les gusta aprender.

en cualquier caso, recomiendo mucho la asistencia a este evento en su próxima edición: es un baño de realidad y de coherencia, sin pretensiones ni palabrería, un evento bien organizado, a un coste más que razonable y en un entorno espléndido como es el compostelano.

* esto es una simplificación, por supuesto. ya os oigo refunfuñar y decir que no es incompatible, pero ya sabéis a qué me refiero…
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