hace un par de semanas estuve en Vic, of all places. una combinación de circunstancias y una amable invitación por parte de una profesora de la EASD, Laura Mas, lo hicieron posible.

el objetivo: dar clase de gestión del diseño y diseño de servicios en la escuela de arte y diseño a un puñado de estudiantes listos y con ganas de provocar y de comerse el mundo. fue una experiencia estupenda, espero que para ellos también.

en otros sitios vas a dar clase y te vuelves a casa. en Vic, después de la clase hice lo siguiente:

– asistir a una inauguración de una buena exposición en el Centro de Arte Contemporáneo, junto al director de la escuela y un grupo de profesores, entusiastas y enamorados de su ciudad

– escuchar a una de las profesoras explicar un proyecto final de estudios de unas interioristas en el que se mezclan con éxito el diseño, el arte y la acción social (salió reseñado por Daniel GiraltMiracle en La Vanguardia, pero no me llevo bien con la web de este periódico)

– ir a la Riera para ver el proyecto y encontrar un restaurante como Cal’U con un menú del que fui incapaz de perdonar ni los postres

– volver caminando por las calles literalmente desiertas hasta el hotel über cool situado justo en el antiguo edificio de la estación de tren

– levantarme para ir al mercado del sábado, y feriarme como si no hubiese mañana: salchichón (of course!), setas recién cogidas, quesos de cabra artesanos, llonguets (un tipo de pan “en peligro de extinción”), tomates de invierno, escarola lisa, cuchillos Pallarès de mango de boj, …

– tomarme un café de los buenos con un par de los mejores panellets (empiñonados) que recuerdo haber comido nunca.

– montarme en un cercanías, cambiar en la estación de Sants y llegar en AVE a Madrid con todo un domingo por delante.

¿qué más puedo decir? ¡que me tendrán allí cuando quieran!

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