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esto de SCAD es un subidón de adrenalina que dura 70 días del tirón y una vez acaba… ¡te duele todo!

no puedo contar todo lo que he vivido: es emocionante, pero si lo cuento yo ahora, el último día del trimestre, sonará cursi y no quiero; es una montaña rusa: si lo cuento todo, aburro; y es muy serio: si lo cuento en detalle, es un libro.

así que solo os dejo con un artículo que me pideron que escribiera para una asociación de emprendedores, en el que cuento, más o menos, en qué ocupo mis días, de sol a sol (sic).

espero que no resulte ni largo, ni aburrido ni cursi: http://www.thecreativecoast.org/service-design-can-it-make-a-difference-in-your-business/#.VG_PjEuCOK0

tenía que mandar libros y cosas desde Madrid a Savannah, para no ir tan cargada en mi periplo MAD-BCN-SCL-ATL-SAV, y elegí Fedex por creer que era un referente en los EStdos Unidos y que, por lo tanto, funcionaría mejor por estos lares.

la atención y el trato al cliente de FEDEX España tengo que decir que fueron impecables y mandé mis dos cajas sin mayor problema.
confiando en toda la tecnología de la que hacían gala, dejé la dirección de entrega en manos de un código de barras en vez de poner grandes avisos con rotulador grueso por todas las caras de las cajas, como se ha hecho toda la vida.
(yo soy fan de la tecnología y experta en servicios, por si no lo sabíais).

pues bien: una de las cajas fue entregada en una dirección errónea y es imposible dar con ella. se trata de un tema del que hablaba en mi libro de diseño de servicios: cuando se subcontrata (mal) una parte del servicio, es complicadísimo gestionar la calidad de esa parte y los fallos acaban por arruinar el todo. lo que hace FEDEX Savannah es subcontratar la entrega (la última parte del proceso) a mensajeros locales independientes y estos, mal pagados y distanciados de la marca, hacen lo que buenamente pueden y se desentienden.

total: que mi caja ha desaparecido. con 15 libros de texto dentro, además de objetos personales que son banales, pero irremplazables: eran las pocas cosas que elegí, de entre todo lo que cabe en una casa en la que he vivido 10 años, para llevarme al otro lado del mundo y ayudarme a sobrellevar la morriña. en fin, hay cosas peores.

lo de los knick knacks lo aparco y me olvido, porque no debemos darle a los objetos la prerrogativa de moderar nuestros sentimientos, pero lo que sí tengo que sustituir urgentemente son los libros y aquí me tenéis, llenando en plena noche el carrito de Amazon por encima de los 300 USD. y todo, por moderna.

estaba pensando tomar las notas en mi IPad este año y desterrar lo demás, pero visto lo visto he decidido comprarme un par de libretas RHODIA con ese papel tan gustoso, y aparcar un poquito la tecnología…

ps: por cierto, ¿habéis visto esto de los “estimotes“? ¡qué interesante! 😉